La investigación ha sido desarrollada por el Harry Perkins Institute of Medical Research y The University of Western Australia y sus primeros resultados han despertado interés en la comunidad científica.
La investigación científica no siempre pasa por desarrollar nuevos compuestos desde cero. En ocasiones, la respuesta puede encontrarse en elementos que forman parte de la naturaleza. Es el caso de un estudio que ha puesto el foco en el veneno de abeja como posible herramienta para combatir algunas de las formas más agresivas del cáncer de mama. La investigación ha sido desarrollada por el Harry Perkins Institute of Medical Research y The University of Western Australia y sus primeros resultados han despertado interés en la comunidad científica.
El secreto estaría en la melitina, el principal componente del veneno de abeja. Esta sustancia ha demostrado capacidad para destruir células cancerosas, especialmente en los casos de cáncer de mama triple negativo y HER2. A pesar de estos resultados iniciales, los investigadores continúan trabajando para conocer mejor sus posibilidades y determinar hasta dónde puede llegar su aplicación.
Para realizar los primeros experimentos, el equipo científico utilizó veneno de abejas procedentes de Australia, Irlanda y Reino Unido. Los análisis mostraron que este compuesto podía acabar con las células tumorales y, al mismo tiempo, preservar las células sanas. Una característica especialmente interesante, ya que uno de los grandes retos de los tratamientos contra el cáncer es evitar que los tejidos no afectados sufran daños.
Así consigue la melitina atacar las células cancerosas
El mecanismo de actuación de esta sustancia se basa principalmente en su capacidad para alterar la membrana exterior de las células tumorales. La melitina consigue perforar esa estructura hasta provocar su destrucción mediante un proceso denominado lisis celular pero sus efectos no terminan ahí. También puede interferir en determinadas vías moleculares que resultan esenciales para que las células cancerosas sobrevivan y se multipliquen. De esta manera, actúa sobre diferentes mecanismos relacionados con el desarrollo de los tumores.
Los investigadores trabajan para proteger las células sanas
Uno de los aspectos que más preocupa a los científicos es conseguir que este posible tratamiento tenga el menor impacto posible sobre los tejidos sanos. Para avanzar en esa dirección, se han desarrollado versiones modificadas de la melitina que incorporan el motivo ‘RGD’, con el objetivo de mejorar la selectividad de su acción sobre las células tumorales.
Pese a lo prometedor de estos descubrimientos, conviene mantener la cautela. Los resultados corresponden todavía a una fase preclínica y proceden de experimentos realizados en laboratorio. Por tanto, aún queda un largo camino antes de determinar si esta estrategia puede convertirse en un tratamiento seguro y eficaz para pacientes con cáncer de mama.



