El estudio se centra en un proceso denominado SUMOilación, una alteración química que resulta necesaria para que RAC1 active su capacidad invasiva.
Una investigación desarrollada por científicos españoles ha identificado una nueva estrategia para frenar la propagación del cáncer de mama. El equipo ha comprobado que impedir una modificación química concreta de la proteína RAC1 puede reducir de manera drástica la metástasis, sin necesidad de eliminar esta proteína por completo.
El estudio se centra en un proceso denominado SUMOilación, una alteración química que resulta necesaria para que RAC1 active su capacidad invasiva. Los resultados apuntan a que interferir específicamente en este mecanismo podría dificultar que las células tumorales se extiendan hacia otros órganos.
El trabajo, publicado en ‘Signal Transduction and Targeted Therapy’, ha estado dirigido por Sonia Castillo-Lluva, investigadora del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con Jesús Pérez Losada, científico del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CSIC). El proyecto ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.
Un mecanismo que favorece la expansión del tumor
Los investigadores han estudiado el papel de RAC1 en la capacidad de las células tumorales para invadir otros tejidos. Esta proteína necesita experimentar una modificación química, la SUMOilación, para activar este comportamiento invasivo.
Una vez modificada, RAC1 interactúa con otra proteína, POTEE, y ambas participan en la formación de los invadopodios. Estas estructuras funcionan como auténticos «taladros moleculares», ya que permiten a las células tumorales degradar los tejidos que las rodean y facilitar así su desplazamiento hacia otras zonas del organismo.
El equipo comprobó que bloquear esta modificación de RAC1 en condiciones de laboratorio provocaba una reducción muy importante de la metástasis en el pulmón, mientras que el crecimiento del tumor primario apenas se veía afectado.
A partir de este mecanismo, los científicos desarrollaron un péptido denominado TAT-PRASI, diseñado para introducirse en las células y actuar de manera específica sobre la función metastásica de RAC1.
Resultados en animales y células de pacientes
La estrategia ha sido evaluada tanto en modelos animales como en organoides tridimensionales obtenidos a partir de células procedentes de pacientes reales. En ambos casos, los resultados respaldan el potencial de bloquear la SUMOilación de RAC1 para limitar la capacidad de las células tumorales de propagarse.
Sin embargo, los investigadores todavía se encuentran en una etapa experimental. El tratamiento no ha llegado aún a los ensayos clínicos en humanos, por lo que serán necesarios nuevos estudios para determinar su seguridad, eficacia y posible aplicación médica.
Por ello, aunque los resultados obtenidos hasta ahora son prometedores, todavía podrían pasar años antes de que esta estrategia pueda convertirse, si supera las distintas fases de investigación y evaluación, en un tratamiento disponible para pacientes en los hospitales.



